RIBAGORZA

Hasta la cumbre del Aneto por la fibrosis quística

Blanka Ruiz, afectada por esta enfermedad subía al Aneto en julio para cumplir un sueño y hacer visible la enfermedad

Blanka Ruiz. Aneto 1
Blanka Ruiz en la cima del Aneto el pasado 12 de julio

Su nombre es Blanka Ruiz, tiene 42 años, siendo un bebé de cuatro meses fue diagnosticada de fibrosis quística y, hace casi nueve años, recibió un trasplante bipulmonar. El pasado mes de julio hizo realidad su sueño, alcanzar la cima del Aneto.

La de Blanka, que en la actualidad es presidenta de la Federación Española de Fibrosis Quística, es una historia de superación y de una vida limitada, en lo que al deporte se refiere, por la enfermedad. Le gustaba pero, desde la distancia, porque los médicos le desaconsejaban cualquier actividad deportiva. Sin embargo, hoy en día, el deporte se considera uno de los pilares en el tratamiento de la fibrosis quística.

Tras el doble trasplante, al que se sometió con 33 años, se apuntó a un gimnasio y al grupo de montaña de la localidad cántabra en la que vive y comenzó a ‘acercarse’ a la montaña de manera progresiva y añadiendo, poco a poco, más ‘metros’ a sus ascensiones.

A través de las redes sociales, conoció el proyecto ‘‘Persigue tus sueños. Supera los obstáculos’, de la marca de neumáticos Bridgestone y les contó el suyo, coronar un pico de los Pirineos. Un mes después su sueño se hizo realidad.

El 12 de julio, Blanka alcanzaba los 3404m del Aneto. Recuerda que ese día los nervios se mezclaban con ilusión y emoción pero también con el sufrimiento de los últimos metros, inolvidable, señalaba, la sensación al alcanzar la cumbre tras más de 6 horas de ascensión. No era, decía, un reto fácil de cumplir, ni en lo físico ni en lo psicológico, por eso, agradecía, las palabras de aliento que, ese día, le dedicó uno de los guías que la acompañó en esta aventura.

Ese día, ‘sentí cosas que hace mucho que no sentía’, explicaba, por ejemplo, reír a carcajada limpia que sólo pudo hacer tras ser trasplantada. No es el hecho de subir, añadía, sino de haber podido subir porque ha sido, reconocía, ‘como el recorrido de mi vida desde que nací con obstáculos y altibajos’.


Blanka Ruiz. Aneto 2
Desde los 3404 metros del Aneto se hacía visible una enfermedad todavía desconocida como la fibrosis quística

Subir al Aneto fue para Blanka cumplir un sueño pero al mismo tiempo poder dar visibilidad a una enfermedad, todavía desconocida, que padecen, en España, unas 2.700 personas, y concienciar de la importancia de las donaciones de órganos y los trasplantes.

Blanka Ruiz tuvo que dejar de trabajar a los 33 años. Toma cada día unas 40 pastillas y se siente afortunada porque la enfermedad le fue diagnosticada a tiempo y porque sólo estuvo un mes en lista de espera para ser trasplantada.

La esperanza para los afectados de fibrosis quística es un fármaco, explicaba, que no cura pero sí paraliza la enfermedad. Espera que Ministerio e industria farmacéutica no tarden mucho en ponerse de acuerdo sobre la financiación del mismo.


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