GRAUS

La Asociación Ramiro I recuerda el aniversario de la Batalla de Graus

Este viernes 8 de mayo no se podrá celebrar el habitual acto en la plaza Ramiro I 

Monolito colocado en la plaza donde murio Ramiro I
Monolito que recuerda la batalla en la plaza Ramiro I de Graus

A pesar del actual escenario marcado por la pandemia del coronavirus, la Asociación Ramiro I no ha querido dejar pasar la ocasión de recordar que este viernes 8 de mayo se conmemora el 957 aniversario de la Batalla de Graus donde halló la muerte el primer rey de Aragón.

Aunque, la celebración no pueda desarrollarse, como otros años, en la plaza Ramiro I, el presidente de la asociación, Ángel Aventín, ha relatado a través de un escrito los hechos acontecidos

Cuenta que Ramiro I, que estaba decidido a tomar el castillo de Graus, había reunido, en el castillo de Pano, algunos de los nobles más influyentes del reino, y a su yerno Ermengol III de Urgel, junto con un gran ejército. Atacaron el castillo de Graus y lograron hacer retroceder al ejército musulmán hasta sus almenas. Acamparon en el campo de Zapata para volver a atacar al día siguiente.

Ese mismo día, llegaron, para defender la fortalezael rey moro de Zaragoza, Al-Muqtadir Billah y el rey de Castilla, Sancho II, acompañado de Rodrigo Díaz de Vivar.

Sobre la muerte de Ramiro I, cuenta Al Turtushi, que, el moro Sadadah, como vivía en la frontera, iba vestido como los cristianos, con los que tenía mucha relación. Aventajaba a todos los demás guerreros en conocimientos militares y hablaba bien su lengua. Así camuflado pudo infiltrarse en el ejército y acercarse a Ramiro, que a pesar de ir bien equipado, dejó sus ojos sin defensa. Sadadah le clavó una lanza en un ojo, el rey cayó de bruces al suelo y el moro comenzó a gritar que el rey había muerto por lo que los soldados comenzaron a dispersarse y darse a la fuga.

La victoria sonrió a los jóvenes castellanos, Sancho II y Rodrigo Díaz de Vivar, que fueron invitados por las autoridades moriscas a descansar unos días en el interior de la fortaleza. Era la primera vez que el Cid conocía la forma de vida de los musulmanes y parece ser que quedó prendado de ella.

Aventín indicaba que, este año, quería centrar el homenaje en la figura de Al- Turtushi, teólogo, poeta y filosófo, una de los máximos representantes de la cultura existente en Cataluña, bajo dominio sarraceno, y perteneciente a uno de los primeros linajes árabes que se asentaron en Tortosa. Estudió poesía, gramática árabe, derecho musulmán, jurídico y cálculo. Estudió en Zaragoza donde el gran maestro Abulgualid el Betxí le enseñó las cuestiones de controversia, la ciencia de partición de herencias y matemáticas, obteniendo el título de licenciado en estas materias. Luego estudió Humanidades en de Sevilla, más tarde, ya establecido en la ciudad de Damasco, se dedicó a enseñar y los últimos años de su vida los pasó en Alejandría, donde tuvo discípulos de todo el mundo entonces conocido.

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