SEIRA

‘La de Seira fue una central muy avanzada para su época’

La conferencia sobre el 'centenario' de la central contaba con lleno absoluto en la sala del Ayuntamiento

Central Seira. Charla
Los tres ponentes destacaban distintos aspectos de la central de SEira

José Ignacio Gairín, vecino de Seira, e ingeniero jefe de la central durante varios años, participaba, este sábado, junto a Joan Carles Aloyo, doctor ingeniero industrial y Pere Fábregas, directivo de Catalana de Gas y Electricidad, en una conferencia dedicada al centenario de la central de Seira organizada por la Asociación Amigos de Seira. Gairin hablaba de las curiosidades de la central que decía, si se compararán la producción y consumo de aquellos años con los actuales, tendría la importancia de una central nuclear.

Quien fuera ingeniero jefe de la central de Seira durante muchos años recordó, en su charla, que fue el ingeniero aragonés Francisco Bastos quien consiguió las concesiones del río Ésera y el promotor, por tanto, de la construcción de la central que no escapó a dificultades como la gripe, la I Guerra Mundial o conflictos políticos que retrasaron el final de las obras previsto para 1914 hasta 1918. La central se inauguró un 6 de agosto y, a pesar de cambiar la ubicación, inicialmente prevista, al otro lado del río y contar con un trazado ‘anormal’ y ‘muy largo’ que encareció el coste de las obras y que supuso que la central tuviera pérdidas de carga, la de Seira llegó a contar con la línea eléctrica más larga de Europa.

En 1996 se produjo la automatización y modernización de la central donde se invirtieron 1500 millones de pesetas y donde se intentó evitar el deterioro de los elementos que, hoy en día, hacen de esta central un museo.

Gairín, contó, entre las curiosidades de las que hizo partícipe al público, que la central de Seira se construyó con una tecnología muy avanzada para la época así como los tres edificios con los que cuenta, la sala de máquinas, la de transformadores y el edificio de redactancias.

También para el pueblo, señaló, supuso un antes y un después porque llegó a haber 1500 personas trabajando y, por la central, pasaron varias generaciones de una misma familia. Hasta su automatización se mantuvo el núcleo de ‘la colonia’ donde vivían las familias que trabajaban en la central. Gracias a la central Seira pudo contar con agua corriente, electricidad o jardines


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