GUAYENTE

La escuela de Guayente recupera recetas tradicionales del valle de Benasque

La meta a largo plazo es poder recopilarlas en una publicación para conservar la gastronomía del valle 

Escuela de Guayente. Ajoarriero
A las recetas 'tradicionales', los alumnos les dan un giro, principalmente, en la presentación. En la foto, un plato de ajoarriero

Desde hace algunos meses, los alumnos y profesores de la Escuela de Hostelería de Guayente se hayan inmersos en el proyecto de investigar y recopilar recetas tradicionales de la cocina de montaña. Para ello cuentan con la colaboración, de vecinos del valle de Benasque, especialmente, mujeres, porque son ellas las que conservan el recetario o las que cocinan esas tradicionales ‘fórmulas’.

La directora de la escuela, María Ángeles Grasa, explicaba que a algunas recetas, se les da un giro, sobre todo, en la presentación, pero siempre respetando el producto y la manera de tratarlo.

A las mujeres se las invita a ‘cocinar’ en Guayente, no sólo para que los alumnos puedan tomar notas y fotos del proceso sino también decía Grasa para saber a qué cantidad corresponde ‘ese puñado o chorradita que echan a los platos’.

María Ángeles Grasa, directora de la escuela

Hasta ahora se han elaborado patés tradicionales del valle, chiretones, tortetas, ajoarriero y también se ha investigado sobre pastillos, dobladillos o empanadicos.

La directora de Guayente indicaba que una vez que pierden el respeto a una cocina ‘industrial’ como la de la escuela, las mujeres ses sienten como en casa. Ponía el acento en cómo, a través de los años, productos tan básicos como los que se encuentran en la montaña, los han sabido trabajar tan bien como para dar pie a una ‘cocina de montaña’.

A medio o largo plazo el objetivo es que, todas las recetas que se recopilen, se puedan publicar con objeto de poder conservar la tradición gastronómica del valle.

Cabe recordar que la Escuela de Guayente participaba, recientemente, en el II Congreso Hecho en los Pirineos, dedicado a la cocina de montaña. La escuela elaboró tres menús, basados en esa cocina, abiertos al público en el restaurante de Guayente y, por otro lado, en el Congreso, dos profesores y algunos alumnos hicieron una demostración de cocina de montaña.

Grasa hacía un buen balance de esta experiencia porque, entre otras cosas, decía, permite a los alumnos entrar en los círculos en los que se reflexiona sobre la gastronomía del territorio y contactar con gente del sector al mismo tiempo que intercambian conocimientos.

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