BENASQUE

La lenta agonía del glaciar de la Maladeta

Un estudio de la adaptación del glaciar al cambio climático data en el 2040 o 2050 la desaparición del mismo

Glaciar Maladeta 1857
Aspecto que presentaba el glaciar de la Maladeta en 1857.

Dentro de unos veinte años, el paisaje del Pirineo ya no será como lo conocemos hoy en día, principalmente, porque en dos décadas, algunas masas glaciares como la de la Maladeta, habrán desaparecido y sólo unos pequeños heleros nos recordarán que allí, durante mucho tiempo, hubo un glaciar. A las generaciones futuras habrá que contarles, a través de fotografías, cómo era el Pirineo.

El estudio ‘Adaptación al cambio climático del glaciar de la Maladeta. Estudio de la adaptación al cambio climático de los recursos hídricos procedentes de la fusión glacio-nival mediante modelo hidrológico’, que cuenta con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica, a través de la Fundación Biodiversidad, trata de arrojar luz acerca de cómo la regresión de los glaciares, y del de la Maladeta, en concreto, va a repercutir en los recursos hídricos, y en la fauna y flora del parque natural.

El citado estudio toma como referencia los datos que el programa ERHIN (del Ministerio para la Transición Ecológica) recoge desde 1990 a través de diferentes campañas de reconocimiento y control anual de los glaciares pirenaicos, con el objeto de evaluar y cuantificar las variaciones tanto en su extensión como en su naturaleza. El glaciar de la Maladeta se eligió para ser estudiado con más detalle debido a su orientación y tamaño.

Eduardo Lastrada, director técnico de SPESA Ingeniería, empresa que realiza los estudios de la evolución del glaciar, indicaba que lo que se ha hecho ha sido usar los datos de los últimos 25 años para crear un modelo hidrológico que permitiera prever lo que va a suceder en el futuro.

Eduardo Lastrada, director técnico de SPESA

En base los 12 estudios de modelos climáticos de la plataforma de intercambio y consulta de información sobre adaptación al Cambio Climático en España (adaptecca.es), que analiza hasta el 2100, datos de temperaturas y precipitaciones, se tomaron como referencia los que mejor se adaptaban a la zona del glaciar de la Maladeta y el rango aproximado habla del 2040, en el escenario más negativo, o el 2050, en el caso más optimista sin tener en cuenta las posibles anomalías climáticas.

Desde el año 1991, la pérdida media anual es de más de 80 cms de espesor de hielo y la superficie ha pasado en 26 años de 50 hectáreas a 23 ha en 2017, suponiendo en la actualidad un volumen de 2 hm3. El espesor máximo del glaciar que en 2008 se estimaba próximo a los 40 m, en 2017 se encuentra en 26 m. En los últimos 27 años la tendencia del glaciar es de clara y rápida regresión, con unas pérdidas medias acumuladas de 22 m de espesor.

Lastrada señalaba que son datos que demuestran que el cambio climático existe y que sus consecuencias son directas. El glaciar no llegará a desaparecer del todo pero ya no se le podrá denominar como tal. Añadía que, aunque este año, ha sido menos malo porque la acumulación de nieve ha hecho que tardara más tiempo en ser visible, al final quedaba expuesto unas tres cuartas partes del mismo.

Glaciar Maladeta 2010
Misma perspectiva del glaciar de la Maladeta en una imagen de 2010 en la que es evidente la regresión del mismo

Para evitar que el glaciar siga ‘sufriendo’ las consecuencias del cambio climático poco se puede hacer. No es tan importante, apuntaba, el director técnico de SPESA, la nieve que hay en el mes de junio sino que en verano hubiera tres o cuatro nevadas que ayudarían a retrasar la desaparición del glaciar. 

La regresión, concluye Lastrada, posiblemente, hubiera ocurrido de forma natural, pero en 100 ó 150 años, no en 20. Espera que los datos que se ponen en valor en el estudio ayuden a tomar conciencia.

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