GRAUS

La leyenda de los amantes de Graus se representará en julio

Graus Medieval impulsa la representación de esta historia que contará con tres actos 

Graus. Los amantes de Graus. Ensayos
Los ensayos, que comenzaron en noviembre, tienen lugar los lunes de 20 a 22 horas

Si con motivo del 14 de febrero, San Valentín o Día de los Enamorados hiciéramos un ejercicio de memoria seguro, que sin mucho esfuerzo, nos vendrían a la mente numerosas parejas de enamorados de la literatura, del cine, de la historia….Romeo y Julieta, Calixto y Melibea, Jack y Rose, Shrek y Fiona, o algunos más cercanos como, los amantes de Teruel, Diego de Marcilla e Isabel de Segura, o Rodrigo y Marica, los amantes de Graus cuya leyenda será representada por Graus Medieval el 4 de julio.

El pasado mes de noviembre comenzaron los ensayos, dirigidos por Pedro Ríos, que tienen lugar los lunes de 20 a 22 horas con la participación de todos los actores y actrices no profesionales, un grupo de 10-12 personas, que lleva varias sesiones memorizando el texto, adaptado por Miguel ángel Clavería, en verso y en grausino.

La ribagorzana Silvia Naval da vida a Marica, el 50% de los amantes de Graus. Cuando se enteró del proyecto, se apuntó, hizo el casting y resultó seleccionada. Cuenta que desde pequeña le ha gustado interpretar y, de hecho, participa en el taller municipal de teatro de Graus y colabora con el grupo de Benasque. Dar vida a Marica le hace mucha ilusión.

Sobre el personaje al que interpreta dice que es ‘una señorita muy recatada’ y lo que más le preocupa es hacer suyo el texto y ser capaz de transmitir y emocionar al público.

Silvia Naval

La representación de la leyenda contará con tres actos con varios escenarios diferentes: la calle, el palacio de los Mur, o un salón donde celebrar la fiesta final, y será un juglar el encargado de explicar la historia y dar paso a las diferentes escenas.

La parte musical de la representación corre a cargo de Sergi Llena y de los decorados se encarga José María Clavería.

La iniciativa ha sido impulsada por el Grupo Medieval de la localidad y cuenta con el apoyo y colaboración del Ayuntamiento.

Dintel que recuerda a los amantes
Inscripción en un dintel que recuerda la leyenda

Los amantes de Graus

De entre todas las versiones de esta historia-leyenda protagonizada por Rodrigo y Marica, algunas atribuyen el romance a Rodrigo Mur, conde de Lapenilla, y otras a su hijo, algunas la ambientan en la época de Las Cruzadas e incluso, en otras, el romance concluye, felizmente.

Rafael Andolz, en su libro Leyendas del Pirineo para niños y adultos, atribuye el romance a Rodrigo Mur, hijo, al que su padre quería casar con Margarita de Solano, heredera de una de las más sólidas fortunas grausinas, y dueña de una belleza deslumbrante.
Pero, el corazón de Rodrigo, al parecer, pertenecía a otra joven, Marieta o Marica, amor, que supuso fuerte tirantez, entre padre e hijo, aunque, finalmente, el amor se sobrepuso a una ancestral tradición de casamientos entre nobles, fijándose para un día de junio del año 1525 los desposorios.

Cuenta, Rafael Andolz, que, ese día, en Graus, la expectación debía ser enorme, y también la disparidad de opiniones, unos aplaudiendo el amor y la libertad, y otros, pensando en el amor a la tradición.

Todo Graus se apelotonaba, ese día, a las puertas de la casa solariega del noble, para no perderse ni un sólo detalle. Cuenta Andolz que cuanto todos los comensales estaban reunidos, para comenzar el yantar, Rodrigo se acercó a una esquina, de la estancia, tiró de un cordoncillo y descubrió una inscripción. En letras talladas y entrelazadas, todos pudieron leer: “Rodrigo ama a Marica”.

Señala Rafael Andolz, en ese relato, que poco más se sabe de ellos y de su descendencia, y cuenta que, con el paso del tiempo, los nuevos propietarios, de esa casa solariega de los Mur, quisieron hacer constar esa leyenda, grabada en piedra, y dos de las inscripciones, pasaron, del comedor, a la fachada, donde hoy turistas y grausinos, pueden, conocer y recordar, la leyenda de los amantes de Graus. Para otros estas inscripciones tan sólo reflejan el nombre del noble “Roderico de Mur y Marca”.

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