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La Liga de Datchball llega a su fin en Monzón

Una veintena de chavales ha participado en esta iniciativa dirigida a prevenir el consumo de adicciones

Competición final Datchball
Competición final Datchball

Una veintena de chavales de entre 12 y 16 años disputaban la competición final de la Liga Local de Datchball. Una iniciativa puesta en marcha por la Concejalía de Servicios Sociales y Salud del Ayuntamiento de Monzón dirigida a fomentar el ocio saludable y la práctica de actividades que les ayuden a disociar la diversión con el consumo de alcohol y drogas.

La concejal del área, Alicia Moli, y la trabajadora social municipal, Jazmina Hernández, eran las encargadas de entregar los trofeos a los tres equipos que han disputado esta competición de datchball, un deporte similar al juego del balón prisionero en el que los equipos deben ser mixtos y estar formados por un mínimo de seis personas. Aunque han sido cerca de medio centenar los jóvenes que han pasado por esta liga desde el mes de octubre, 24 han formado los equipos estables, con entrenamientos todos los sábados y una competición mensual para poner en práctica lo aprendido. El ganador dela final ha sido el equipo MRC.

Moli se mostraba satisfecha con la respuesta de los jóvenes a esta propuesta y confía en que siga creciendo en próximas ediciones. “Es importante que les ofrezcamos alternativas de ocio que aúnen deporte y tiempo libre, ya que es una de las vías más efectivas para prevenir el consumo de adicciones en estas edades en las que la curiosidad y la vulnerabilidad son factores clave”.
El datchball nació en los patios de recreo y se juega habitualmente en las pistas de pádel. Se configuró como juego escolar hace más de una década por iniciativa del profesor de educación física aragonés Roberto Navarro.

Esta actividad forma parte del programa ¡Vivir al máximo!, puesto en marcha el pasado mes de octubre por el centro de prevención comunitaria dependiente de la Concejalía de Servicios Sociales y Salud, y que también incluye otras acciones como un “match” de improvisación teatral sobre drogas, celebrado en noviembre, o un taller de hip hop que todavía está en marcha.

Este programa, dirigido a preadolescentes y adolescentes de entre 11 y 18 años, pretende ofrecerles alternativas en el tiempo de ocio del fin de semana para evitar, en la medida de lo posible, que vinculen la diversión con el consumo de alcohol y otras sustancias.

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