La primera moción de censura de la democracia española cumple 38 años

Las otras dos mociones presentadas antes de la actual llegaron en 1987 y 2017, y no prosperaron

Adolfo Suárez / Archivo Heraldo
Adolfo Suárez / Archivo Heraldo

El 31 de mayo de 1980, HERALDO publicó en portada el desenlace de la moción de censura presentada por el PSOE de Felipe González contra el gobierno de Adolfo Suárez (UCD); la iniciativa había comenzado a estudiarse tres días antes en el Congreso de los Diputados. Las deliberaciones acabaron el día 30, se votó y la moción no salió adelante. El resultado final de la votación que cuestionaba a Adolfo Suárez como presidente fue de 152 votos a favor, 166 en contra y 21 abstenciones; entre estas últimas aparecía la del aragonés Hipólito Gómez de las Roces, fundador del PAR y diputado en la Cámara Baja de 1979 a 1987.

Landelino Lavilla (UCD) era el presidente del Congreso de los Diputados y había sido ministro de Justicia de Suárez entre 1977 y 1979. Antes de empezar la sesión del día 30, anunció las últimas intervenciones previstas y marcó un tiempo aproximado de diez minutos para cada una, antes de realizar la votación. Las más destacadas y comentadas fueron las de Alejandro Rojas Marcos, secretario general del PSA, y Carlos Solchaga, portavoz del Grupo Parlamentario de los Socialistas de Euskadi y futuro ministro del interior con el PSOE; también fueron muy sonadas las palabras de Manuel Fraga, portavoz de Coalición Democrática.

¿Cuándo se votará la moción de censura?

Rojas Marcos dijo no ver mucha diferencia entre el modelo autonómico de UCD y el que presentaba el PSOE, y aseguró que no quería hacer el juego al PSOE, luego dijo que votaría ‘sí’ a la moción y ‘no’ a la investidura de Felipe González. Carlos Solchaga se inclinó a favor de la moción y aseguró haber oído en boca de destacados miembros de UCD que el programa de Felipe González en su vertiente económica era bueno. Manuel Fraga explicó que su grupo optaba por la abstención, ya que no veían posible ofrecer confianza a un Gobierno que no gobernaba, ni tampoco querían dar paso a una alternativa social-comunista.

En su discurso tras la votación de aquél 30 de mayo de 1980, González dijo que lo importante de la moción de censura no era ganarla, sino que gracias a su presentación se podía recuperar la dinámica y analizar después cuál iba a ser la reacción del pueblo. “La moción de censura -dijo- es un mecanismo constitucional que nosotros hemos utilizado, y gracias a este mecanismo se puede conseguir un gobierno estable. Espero que a partir de esto Suárez reaccione y haga una política democrática sensible y de respeto a las instituciones; si es así, no cabe duda de que habremos dado un salto adelante”. Calificó también de peligro de ‘nixonización’ la actitud del presidente Suárez que, según González, estaba basada en el lema “o yo o el caos”.


¿Qué es una moción de censura?

Una vez hecha la votación, con la esperada derrota del PSOE, la sensación general fue de que los socialistas habían perdido una batalla, pero su líder había ganado una guerra. González fue sincero al decir que no tenía esperanzas auténticas de que la moción pudiera prosperar, y ese arranque de sinceridad, junto a la firmeza de sus argumentos en contra del gobierno, además de la calidad que demostraba como orador, hicieron crecer su figura como futuro candidato a la presidencia en unos años que ya iban dejando ver nuevos aires sociales en la transición. Dos años después, González triunfó en las elecciones con 202 diputados y alcanzó un cargo en el que se mantuvo casi catorce años.

Hernández Mancha, en 1987

El líder conservador andaluz era la nueva apuesta de Alianza Popular (formación predecesora del Partido Popular) como alternativa a las victorias del PSOE en las urnas. Este año intentó la misma jugada que había hecho González siete años antes, pero no le salió bien. De hecho, casi todo el Congreso, incluyendo muchos diputados conservadores y miembros de su propio partido, interpretó que Hernández Mancha había impulsado la moción para tratar de brillar personalmente. La otra preocupación de Hernández Mancha era no aparecer ni siquiera como conservador más respaldado, ya que el Centro Democrático y Social (CDS) de Adolfo Suárez estaba ganando mucho respaldo. La votación fue clara: 66 síes, 195 noes y 71 abstenciones. Hernández Mancha trató de aparecer feliz y orgulloso de lo conseguido, pero la verdad es que solamente tardó dos años en perder su puesto en el partido, que ya se había pasado a llamar Partido Popular, en favor de José María Aznar.

En 2017, Pablo Iglesias

Está tan reciente que no ha dado tiempo a olvidarla. Pablo Iglesias, líder de Podemos, anunció la moción de censura contra la administración de Rajoy, pero lo hizo sin apoyos: ni PSOE, ni Ciudadanos ni PNV apoyaron la idea. Iglesias también sabía que no iba a llegar a la Moncloa, pero la jugada le colocaba como el auténtico líder de la izquierda y la interpretación del movimiento fue que el ataque real iba contra Pedro Sánchez y el PSOE, que habían sufrido un duro golpe en las elecciones. Iglesias consiguió 82 síes -los diputados de Podemos y 11 apoyos más- contra 170 noes y 97 abstenciones. Un año después también ha sido el primero en hablar de otra moción de censura, pero esta vez lo ha hecho manifestando el apoyo a un primer paso del PSOE al respecto, como ha ocurrido.

Casi, pero no

Además de las tres mociones de censura que pasaron por un proceso de votación en el Congreso, hubo otros dos momentos que estuvieron a punto de convertirse en realidad. En 1995, José María Aznar propuso a Julio Anguita, entonces líder de Izquierda Unida, que apoyara una moción contra Felipe González y el PSOE, pero Anguita se opuso. En 2013, Alfredo Pérez Rubalcaba (PSOE) dijo que iba a presentarla tras las revelaciones del caso Gürtel y las acusaciones contra Luis Bárcenas y el PP, ya que el partido en el gobierno tenía mayoría absoluta y Rubalcaba dijo que si Rajoy no comparecía en el pleno para dar explicaciones, tendría que pasar por el trago de una moción de censura. Al final no hubo moción porque Rajoy decidió acudir a la Cámara.

El panorama ahora

La moción actual prosperará este viernes con 176 votos favorables, la mitad más uno de los diputados en el Congreso.

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