GRAUS

Los restos del sacerdote José Salamero Martínez, trasladados a Graus

El Ayuntamiento de Graus ha realizado los trámites necesarios para que 124 años después de su muerte regrese a su localidad natal

José Martínez
Retrato de José Salamero. Foto de Familia de Vicente Castán Gil.

Los restos del clérigo, autor religioso y fundador de la Escuela de Artes y Oficios de Graus, José Salamero Martínez fallecido en Madrid en 1895, a los 60 años, han sido trasladados a Graus, puesto que, el Sacramental de San Justo, en el patio de Santa Gertrudis, donde fue enterrado, se está demoliendo y sus restos iban a ser abocados a una fosa común. Desde el área de cultura del Ayuntamiento de Graus se han tramitado los permisos necesarios para poder llevar a cabo este proceso.

José Salamero Martínez había nacido en Graus en 1835. En su juventud pasó por Pamplona, Madrid y Roma, donde hizo carrera pontificia. Con treinta años se asentó en Madrid, llegando a ser Académico de Ciencias Morales y Políticas, y miembro del Consejo de Instrucción Pública. Fue también autor eclesiástico y director de las revistas 'La Lectura Católica' y 'La Controversia' y del periódico 'El Espíritu Católico'. Dirigió en Madrid los colegios de Santa Isabel y del Ángel de las Escuelas, en los que incorporó a sus brillantes sobrinos Joaquín Costa Martínez y Andrés Martínez Vargas, dos de los muchos jóvenes para los que fue cicerone y mecenas en la capital.

En Graus costeó y fundó en 1890 una pionera Escuela de Artes y Oficios, lo que le mereció un multitudinario homenaje popular el 19 de marzo de 1891, para el que también se le compuso un himno y se le dedicó la calle que aún hoy lleva su nombre. En 1929, el escultor José Bueno realizaba el busto que se encuentra en el acceso del santuario de La Peña.

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Calles de Graus engalanadas para el homenaje a José Salamero en 1891. Foto: Manuel Gallifa. Fototeca, Diputación de Huesca.

José Salamero falleció en Madrid, repentinamente, por un infarto cerebral, el 30 de diciembre de 1895. Su sobrino Antonio Ibor se encargó de sus exequias, aunque algunas de las personalidades más influyentes del momento en Graus, como Joaquín Costa o Laureano Ducay, desearon inmediatamente trasladar sus restos a Graus, para lo que incluso se bocetó un mausoleo.

Ciento veinticuatro años después de su fallecimiento, y desde el Área de Cultura del Ayuntamiento de Graus, se ha podido localizar su sepultura y tramitarse los permisos que han posibilitado la exhumación y traslado a Graus de estos restos, a la espera de su inminente reinhumación en el cementerio municipal.

En Espacio Pirineos, puede contemplarse el crucifijo de mano que acompañó al sacerdote en su sepelio. Se trata de un crucifijo de bronce, de catorce centímetros de altura, con incrustación de madera de ébano en la cruz, y que puede datarse en el último tercio del siglo XIX.

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