solidaridad

Manos Unidas diocesana ayudará a mejorar la vida de 170 familias indígenas en Paraguay

El importe total del proyecto es de 51.798 euros y se llevará a cabo con el apoyo de la organización OGUASU

Manos Unidas Barbastro
Presentación del nuevo proyecto de cooperación de Manos Unidas en Barbastro.

La delegación diocesana de Manos Unidas asume en este 2021 “La mejora del sistema de seguridad alimentaria y salud del pueblo Mbya con equidad”, iniciativa que beneficiará a 676 personas de once comunidades indígenas del sudeste de Paraguay. La ejecución del proyecto de la campaña nº 62, con una valoración global de 51.798,00 euros de los que los beneficiarios asumen el 30%, se llevará a cabo de la mano de la organización OGUASU, como socio local.

“La Amazonía está desapareciendo, y con ella todas las criaturas que viven ahí, incluidos nuestros hermanos los Mbya”, afirmó la delegada diocesana, Genoveva Buatas, que subrayo el objetivo del proyecto: “mitigar su nivel de pobreza sin menoscabar su cultura. Hay que acompañarles en el proceso de incorporación a un nuevo contexto, porque en el que vivían ha desapareciendo, buscando un camino que preserve su identidad”.

ENTRA CORTE BUATAS MANOS UNIDAS 2021

Buatas ha presentado el proyecto acompañada de los voluntarios de la delegación Asun Bardají, que ha dado a conocer los ejes de la campaña 62, bajo el lema “Contagia solidaridad para acabar con el hambre”, y de Víctor Parrilla, que ha desgranado las cifras de la campaña anterior, cuando desde Barbastro-Monzón se ayudó con 75.000 euros a una comunidad agrícola en Guatemala.

Todo eso a pesar de que, en 2020, la pandemia limitó las habituales acciones de Manos Unidas para conseguir fondos, como la presencia en los centros escolares, chocolates y otras convocatorias solidarias, cenas del hambre... Sin embargo, el ejercicio se cerró con la generosa aportación de un vecino de Graus que dejó un legado de 152.709,89 euros a beneficio de Manos Unidas, muestra de que, en palabras del obispo, “uno puede morir dejando vida”.

Por su parte el obispo de la Diócesis de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez, ha denunciado que “el hambre es la otra epidemia invisible y silenciada, que en pleno siglo XXI es sin duda un escándalo. El mejor antídoto es inficcionarse con otros valores que ayuden a que otros tenga lo necesario”. En este sentido, pidió a todos dejarse “vacunar” por el “virus de la dignidad y solidaridad, que transforman la vida de cada uno y de los demás” para que “dentro de la incoherencia social que vivimos podamos paliar una lacra que ya debería estar erradicada”.

ENTRA CORTE PEREZ MANOS UNIDAS 2021

Además, destacaba la eficacia de la labor de los hombres y mujeres de Manos Unidas, que recaudan euro a euro para “ayudar a quien no ven”, echando la vista a atrás para recordar a todas las personas que han pasado por la delegación diocesana. “Se las ingenian, no sé cómo, para recopilar euro a euro para alguien que no lo verá aquí. Así es la iglesia, así somos los cristianos. Y ese es el legado que nos dejó el Señor”. El consiliario de la delegación, Miguel Ángel Chicharro, ha cerrado la presentación evocando unas palabras de la Madre Teresa de Calcuta.

La mejora del sistema de seguridad alimentaria y salud del pueblo Mbya con equidad

Los representantes de las comunidades indígenas, con el apoyo del equipo técnico de Oguasu, y la ayuda de Manos Unidas, van a trabajar de forma integral para mejorar sus condiciones de vida. Así, el objetivo de mejora se intentará abordar desde tres vías: la salud comunitaria, para la prevención, diagnóstico y tratamiento de las ITS/VIH, culturalmente adecuada, potenciando la utilización de las plantas medicinales para el cuidado de la salud; la producción agropecuaria, aumentando y diversificando la producción de alimentos y sus derivados de manera suficiente, continua y de calidad; y el fortalecimiento organizacional y comunitario, asesorando a la organización indígena Mbya en las acciones de incidencia y encaminando acciones iniciales para fomentar el empoderamiento de las mujeres desde perspectivas culturalmente pertinentes.

La población beneficiaria son 170 familias indígenas de 10 comunidades del Departamento de Caaguazú y 1 comunidad del Departamento de Guaira que se encuentran sometidas a procesos de deforestación y destrucción de los recursos naturales muy alarmantes. Al frente del proyecto está Andrés Ramírez, con el apoyo de OGUASU.