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Nuevas visitas guiadas a las fortificaciones de la guerra civil en la Línea del Cinca

El ayuntamiento de Monzón ha organizado para las próximas semanas unas visitas gratuitas a las conocidas como las trincheras de Selgua

Trincheras
Imagen de una visita realizada a la línea de fortificaciones de la Guerra Civil / Turismo

La Concejalía de Turismo ha organizado una nueva tanda de visitas guiadas a las fortificaciones de la guerra civil en la Línea del Cinca, construcciones que fueron rehabilitadas el año pasado y son conocidas popularmente como “las trincheras de Selgua”.

El tramo principal, formado por trincheras, casamatas y polvorines, discurre entre la ermita de San Salvador y el barranco de La Clamor, perpendicular a la carretera A-1223 que sube de Selgua a Berbegal (protección de la vía que conduce a Sariñena y Huesca). La “Línea” también incluye el castillo de Monzón, donde hubo artillería.

Nueve fechas (domingos): 29 de julio, 12 y 26 de agosto, 9, 16 y 30 de septiembre, y 7, 14 y 21 de octubre. Hasta el 9 de septiembre, a las diez de la mañana, y después, a las once. Encuentro en la plaza de la Iglesia de Selgua.

Las visitas son gratuitas y, dado que hay un cupo determinado, los interesados deben inscribirse con antelación en el número de teléfono 974-417791 (Oficina de Turismo del Castillo) o en el correo electrónico turismo@monzon.es.

Los guías son especialistas en patrimonio de la guerra civil, miembros del Grupo de Investigación de Espacios de la Guerra Civil (GRIEC) que se encargo de la limpieza y recuperación de las trincheras.


INFORMACIÓN

La Línea del Cinca fue la principal obra defensiva que construyó el bando republicano en Aragón en la Guerra Civil (1936-1939), consistente en grandes fortificaciones y trincheras situadas en los márgenes del río Cinca. La línea se extendía desde las inmediaciones del Pirineo hasta Gandesa. Las obras comenzaron a finales de agosto de 1936. En enero de 1937 se habían construido más de 7 kilómetros de trincheras, 13 kilómetros de caminos cubiertos, centenares de nidos de ametralladoras y los correspondientes refugios para tropas y diversos asentamientos artilleros. Sin embargo, esta línea apenas fue un obstáculo ante el rápido avance del ejército nacional en su ofensiva por Aragón en marzo de 1938. Muchas fortificaciones fueron destruidas por los propios defensores.

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