tercera edad

Primeros reencuentros en la residencia Vitalia de Jaca

Tras más de dos meses sin poder ver a sus familiares, esta semana han retomado las visitas con estrictas medidas de seguridad

reencuentros en el interior de la residencia Vitalia de Jaca
Los primeros reencuentros en el interior de la residencia Vitalia de Jaca se realizan en el jardín

Desde este lunes los residentes de los centros de la tercera edad que no hayan registrado casos positivos de covid-19 en los últimos 28 días pueden volver a ver a sus familiares. En la residencia Vitalia de Jaca comenzaban la semana pasada a través de la verja que rodea el recinto y, desde el lunes, lo han podido hacer en el jardín, sentados en una de las mesas y con un único familiar. “Han sido meses muy duros y estos días están siendo especialmente emocionantes”, explicaba Alba Santos, responsable de esta residencia en la que viven 83 ancianos y trabajan 60 personas.

“Han sido momentos my duros pero hemos tenido mucha suerte”, recuerda Alba Santos, que recuerda que hasta el momento no han tenido ningún caso positivo de coronavirus. Pero cada vez que algún residente tenía síntomas se le practicaba el test y la tranquilidad no volvía hasta recibir los resultados. Para evitar los contagios, han extremado las medidas de precaución y los residentes han vivido más de dos meses confinados en sus habitaciones, sin poder asistir a los espacios comunes. Su contacto con el exterior se ha limitado a las videollamadas que los trabajadores les facilitaban con sus familiares.

Ahora, “poco a poco vamos volviendo a la normalidad”, explica la directora del centro, que quiere reconocer la labor de los trabajadores durante este tiempo.

“La última orden de Sanidad y el Departamento de Derechos Sociales nos va guiando en nuestra desescalada, que es más lenta. La semana pasada hicimos encuentros pero a través de la verja exterior del recinto. A partir de esta semana las familias ya pueden ir entrando”. Los requisitos sólo permiten la visita de un familiar y durante una hora. “Estamos intentando que todos tengan una visita a la semana”, explica la directora. Cuando llegan les toman la temperatura a la entrada, igual que a los trabajadores, y tienen prohibido el contacto físico.

Alba Santos ha querido agradecer a las familias su paciencia, a las autoridades que nos han apoyado, a los propios residentes y, por supuesto, a los trabajadores que han dado “todo de sí”.

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