PUENTE DE MONTAÑANA

Puente de Montañana celebra la tradicional subasta de San Antonio

Tendrá lugar el domingo, a partir de las 12.15h, en la plaza del pueblo

Puente de Montañana. Subasta San Antonio
La repostería casera es por lo que más suelen pujar los vecinos que participan en la subasta

Este domingo, los vecinos de Puente de Montañana se reunirán, en la plaza del pueblo para participar en la subasta de San Antonio que comenzará alrededor de las 12.15h tras la misa y que dirigirá Mónica Cambray que, desde hace un par de años sustituye a Antonio Ferro quien ejerció de ‘subastero’ durante muchos años. Lo recaudado con la subasta, como es habitual, se destina a la parroquia.

Es una cita muy tradicional y muy querida por los vecinos cuya mecánica se mantiene, lo único que ha variado son los productos y artículos que se subastan. Hace 30 ó 40 años, los vecinos solían donar mucho producto de la huerta como calabazas, patatas o cebollas, o también huevos, animales y patas de cerdo. Hoy en día se siguen recogiendo pero es más habitual la repostería casera o vinos y licores. En los últimos años, se han subastado muebles antiguos y, entre lo más curioso, figura el sombrero que llevó el obispo Alfonso Milián en la Jornada Mundial de la Juventud y que se subastó en 2012.

Mónica Cambra, responsable de la subasta

Los postres caseros (brazos de gitano, buñuelos, rosquillas o tartas) suelen ser los que protagonizan las pujas más reñidas. Cambray recordaba que por una bandeja de rosquillas se han llegado a pagar hasta 90 euros.

Mónica Cambra, responsable de la subasta

La subasta se realiza en la plaza, en un rincón donde toca el sol, y se suelen reunir más de un centenar de vecinos. Al acabar la misa, se preparan los lotes y comienza la subasta. El anterior subastero lo hacía con un silbido de pastor y hoy es uno de sus nietos el que lo imita. A partir de ese momento se muestran los lotes y comienza la subasta que, en ocasiones, se ha alargado hasta las 15h. Entre los asistentes se repartirá chocolate, torta y vino.

La subasta tiene un fin solidario, ya que, todo lo recaudado se destina, a cubrir las necesidades de la parroquia. En los últimos años se han superado los 1.000 euros de recaudación.


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