SEIRA

Se cumplen 100 años de la puesta en marcha de la central de Seira

Fue un 6 de agosto del año 1918

Central Seira
Las obras de la central comenzaron en 1912 y concluyeron seis años después

Un 6 de agosto de 1918, a las 12h16' entraba en funcionamiento la central de Seira. Lo hacía con una potencia de 60 kilovoltios, muy inferior a la nominal, y ya, en ese año, fabricó 6 gigavatios/hora (6 millones de kilovatios/hora). La producción fue aumentando paulatinamente de tal manera que en 1919 se produjeron 32 gw, en 1935 alcanzó los 63 gw y su record, antes de la automatización, se estableció en 1977 con 105 gw/hora.

La puesta en marcha de la central dio respuesta a la necesidad de energía eléctrica que hubo a comienzos del siglo XX en los alrededores de Barcelona por la gran industrialización. El ingeniero aragonés Francisco Bastos, que se hizo con las concesiones del Ésera, es a quien se considera promotor de esta obra. La construcción de la central no estuvo exenta de problemas, entre otros, la lucha entre capital privado y público, la gripe la I Guerra Mundial e incluso cuestiones políticas que obligaron, incluso, a cambiar el trazado inicialmente, previsto, al otro lado del río generando dos graves problemas, por un lado, el trazado ‘anormal y muy largo’ de la tubería, que encareció el coste de las obras y, por otro, las pérdidas de carga.

A pesar de todo, la obra llegó a buen puerto aunque con retraso, ya que, se había previsto el final de la construcción en 1914 y eso no llegó hasta cuatro años más tarde, en 1918

Central Seira. Charla Gairin
Imagen de la mesa redonda organizada, recientemente,  por Amigos de Seira con motivo del centenario

En 1996 se produjo la automatización y modernización de la central donde se invirtieron 1500 millones de pesetas y donde se intentó evitar el deterioro de los elementos que, hoy en día, hacen de esta central un museo.

La central de Seira se construyó con una tecnología muy avanzada para la época, de hecho, llegó a contar con la línea eléctrica de transporte de energía más larga de Europa. Cuenta con tres edificios, la sala de máquinas, la de transformadores y el edificio de redactancias.

También para el pueblo de Seira, esta obra, supuso un antes y un después porque llegó a haber 1500 personas trabajando y, por la central, pasaron varias generaciones de una misma familia. Hasta su automatización se mantuvo el núcleo de ‘la colonia’ donde vivían las familias que trabajaban en la central. Gracias a la central Seira pudo contar con agua corriente, electricidad o jardines

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